El Bar Benidorm se abrió en el año 1969 de la mano de César Suárez González, situado en el Barrio de la Estación de Ponferrada. Por aquella época era una de las zonas más florecientes de la ciudad. En aquella época su público era todo aquel que frecuentara la zona y que vivía en ella. Al estar en pleno auge todas las nuevas viviendas disfrutaban del primer bar con televisión. Ese fue una de sus fuentes de ingresos, todo el mundo quería disfrutar de la “nueva tecnología”.
Otro
punto de inflexión que hizo que recuperar toda la clientela, después de la
apertura de más establecimientos en la zona, fue la incorporación de televisión
con color. Esa novedad atrajo a muchos más clientes e hizo que se distinguiera
en los demás. Una clara demostración de la apuesta por la tecnología en los
negocios.
Su
hijo, Roberto Suárez González, cogió las riendas del negocio en el año 1992.
Tras unos cuantos años intentando mantener el legado de su padre, en el año
2005 decidió reformarlo y adaptarse a los nuevos tiempos de crisis.
El
bar se convirtió en Bar Benidorm Racing, intentando atraer a un nuevo público joven
atraído por el mundo del motor (mundo en tremendo auge por esa época en El
Bierzo). Gracias a ello atrajo a un nuevo público más especializado y el bar
cambió por completo su temática y su funcionalidad. Se mantenía abierto hasta
más horas convirtiéndose también en un lugar de copas. Todo ello hizo que el
bar se mantuviera a flote en los malos tiempos que sufría la ciudad.
Hoy
en día es un referente para todos los aficionados del mundo del motor y es un
lugar de parada para todos los pilotos de la zona e interesados en el Mundo
Racing. También incluye música actual, karaoke y buenos precios.
Trabajan
dos camareros, más el apoyo del dueño y obtiene unos beneficios de 144.000
euros al año.

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